Singingbox: zts - Worldend Solo
Hoy, me he puesto a pensar, me he puesto a reflexionar sobre el único "atributo" que destaca en mí: mis ojos celestes. Que cada tanto eran alabados por las personas que me miraban. Sinceramente, a veces pensaba que las personas se detenían a mirarme solo por ellos. No me veían a mí, veían a ese par de esferas brillantes, mostrando su belleza sin rastro alguno de humildad. Por momentos realmente me sentía afortunado de tenerlos, aunque a veces me daba la impresión de que si no los tuviese sería completamente ignorado. Como un cero a la izquierda. Hoh... Pero esto es un poco exagerado ¿no creen? Debe ser mi costumbre por ser alabado por este par de ojos, si de un día para otro las frecuentes alabanzas desapareciesen me resultaría raro, como si faltase algo. Aun así, como la mayoría de las veces la gente solo miraba mis ojos y nunca me miraba a mí, me daban ganas de no tenerlos más, que me los arrancaran, que los cambiasen de color, que no fuesen tan atrayentes. Já... como si de verdad quisiese eso... Aunque no podía evitar pensarlo a veces. Y sino fuese por mis ojos, ¿yo sería solo uno más? Esto es pura exageración, que vergüenza me da pensar esto a veces. Pareciese como si estuviera discutiendo conmigo mismo, no he hecho mas que contradecirme hasta ahora.
Lo sentí como si me hubieran dado una bofetada. Volví a la realidad en un segundo. Pero nadie me había hecho nada. Fueron mis ojos, ellos me hicieron despertar, porque vieron algo, vieron algo que no podía ignorar. No... No vieron algo, vieron a "alguien".
¡¿Que hace ella aquí?!
Esa fue la pregunta que se me cruzó por la mente apenas la vi. Pero, rápidamente la sorpresa fue sustituida por otros sentimientos. No creo que mis ojos la estén mirando porque estén sorprendidos de que ella esté aquí, sino que están mirándola a ella, están mirándola de nuevo, otra vez. Admirando su imagen, su figura, su rostro, su cabello, sus ojos. Esos ojos, hermosos por tener una forma perfecta, los cuales encajaban con su delicado rostro de rasgos finos y suaves. Su hermosa y delgada figura; su lindo y largo cabello... Mis ojos se perdían entre tanta hermosura. Para mí, mirarla era atrapante, podría estar horas haciéndolo.
Poco a poco, después de eso, los recuerdos comenzaron a venir a mi mente. ¿Hace cuánto tiempo que no la veía? Me gustaría haber podido acercarme a hablarle, a decirle algo. Pero no pude. Porque de repente ella se alejó, quizá alguien la había llamado y fue a ver que pasaba. Pero es que había tanta gente ahí que uno podía perderse fácilmente. Que tonto soy. ¡Seguro que si me hubiera dejado de mirar como un tarado hubiera podido hablar con ella! Pero a su vez, no pude. No pude evitar observar cada maravilloso y deslumbrante detalle en su figura. No pude evitar verme atrapado por tanta hermosura concentrada en un solo lugar.
Una desilusión inmensa se volcó sobre mí cuando la perdí de vista. Ahora solo podía ver un montón de personas agrupadas en distintos lugares, cuyo número aumentaba cada vez más. Todas... todas esas personas, eran grises, sin importancia alguna a mis ojos. Ninguna, ninguna tenía color, ninguna parecía tener vida, al menos no para mis ojos. Nadie, nadie allí la podría reemplazar. Nadie podría reemplazar a la única persona que le daba color a mi vida, todos eran tan irrelevantes, tan insignificantes a su lado. No me contuve más. Quiero... quiero encontrarla. Quiero hablar con ella. ¡Quiero volver a ver de cerca a la única persona que me vio a mi antes que a mis ojos! ¿En donde esta? ¿A donde pudo haber ido? ¡Después de todo este tiempo...! ¡Desde aquel día! ¡Desde aquel día en que cometí aquel error fatal! ¡Que idiota fui! ¿En qué estaba pensando? Quiero volver a hablarle. Quiero volver a oír su voz. ¡Quiero volver a sentirla! ¡A sentir que aun me pertenece y que yo le pertenezco!
Sin pensarlo dos veces me adentré en la multitud. Mientras caminaba, comencé a mirar hacía todos lados, buscando algún rastro de ella. Pero nada, no la veía por ninguna parte. Parecía que la tierra se la había tragado. Como si lo que había visto hace un rato había sido solo un sueño, una visión, un engaño. Pero... no puede ser. ¡Yo la vi! ¡Yo se que está aquí! ¡Se que lo que vi era real!
Comencé a caminar más rápido, empujando a aquella multitud gris mientras cada tanto me detenía a mirar a mí alrededor buscando rastros de ella. Pero nada, no estaba, no aparecía por ningún lado.
La gente estaba empezando a agruparse cada vez más, pronto noté que en frente mío había una tarima. Y recién en ese momento, recordé en donde estaba parado. ¿Tan fuertes son mis sentimientos hacía ella? ¿Tanto así? ¿Incluso para llegar a un punto en el cual me olvido de donde estoy o que estoy haciendo? Sí, en el momento en el que mis ojos la vieron, mi mente se lleno de ella, no había espacio para nada más. No había espacio para saber donde estaba. Para saber que hacía, si tenía hambre, si respiraba, si aun vivía. Solo importaba ella y nada más.
Me alejé de la multitud, la cual se iba agrupando cada vez más. Yo había ido a ese lugar a ver a mi banda favorita tocar por primera vez en Uruguay, ahora lo recuerdo. Pero ya no me importaba, aunque hubiera recordado porque estaba ahí o lo que en realidad había ido a hacer, todo ya me parecía inútil, intrascendente, irrelevante.
Caminé y caminé hasta llegar a una distancia en la cual ya no habían personas a mí alrededor. La multitud estaba agrupada a unos cincuenta metros de mí, esperando impacientemente la llegada de los músicos.
Parado allí, estaba yo. Mirando en dirección a la tarima, sin ningún interés en especial por el evento. Había esperado tantos años por este día... pero, después de verla a ella todo lo demás perdió importancia. Me limité a pensar en ese instante en que la vi. A repetir en mi mente aquel momento infinitas veces. Lamentando el hecho de no haber cruzado palabra alguna con ella. Me bastaba con solo verla otra vez, solo una vez más. Solo una vez más para sentir que si en ese momento me hubiera muerto o hubiera tenido que morir, lo hubiera hecho feliz de verla una última vez, de recordar su sonrisa, su rostro, sus ojos.
¿En dónde estás?
Entonces... fue cuando sentí algo en mi espalda. O más bien, ¿en mi nuca? Sentí una extraña calidez, era como si algo se me hubiera pegado atrás, no... más bien un alguien. Dos brazos aparecieron detrás de mi espalda y me abrazaron con fuerza la cintura. Esta calidez, este olor, estas manos... Lo noté enseguida, me di cuenta de quien era al segundo. Sin voltearme lo había adivinado. Todas estas sensaciones... me eran tan familiares. Los recuerdos de un pasado comenzaron a inundar mi mente otra vez. Efectiva e infaliblemente, era ella. Pude darme cuenta sin que ni siquiera tuviese que hablarme, todo me era tan familiar, todas estas sensaciones, esta calidez especial, que solo ella podía darme. No lo había confirmado con mis propios ojos pero sabía que era ella. No la veía pero podía sentirla.
Entonces, ella rompió el silencio con su dulce y suave voz, la única voz que mis oídos querían escuchar por el resto de mi vida.
"No me he olvidado de ti por un solo minuto desde aquél día... ¿Aun me amas?"
F. Velvet

4 Mentiras:
:3 está demas Haseo U____U me gusto pila eso de "¡Quiero volver a ver de cerca a la única persona que me vio a mi antes que a mis ojos!" *-*
bah em gustó todo xD esta re cute D: el final y eso ó_o final feliz ;3 me gustó muxo ;___;
ademas el pibin no encontraba a la loca D: pobre (?
encaraste *-* pila~ nose porque no comente antes cuando leí XDDD
buah :3 eso~ esta escrito pensado en asdadsa no O:? me pareció por la descripcion :x ademas de que ta, es medio obvio xD :3 lalal segui asi~
No kae no fue pensando en asdaasd xD Es un poco mas complicado que eso >.<
Me gusto muxo ^w^ segui asi
PD: agregue tu baner a mi blog, espero lo mismo
______________________________________________
~Dejate abrazar por los calidos brazos de la Muerte~
Okashi
Que bonita la historia ^^
La hiciste pensando en alguien especial, ¿no?
Es bonito tener a alguien especial que pueda inspirarte x3
Saludos Vel-kun.
La melodía es kawaiiosa pero algo triste creo o.o
Publicar un comentario en la entrada