miércoles 23 de junio de 2010

Prólogo


Este es el comienzo de la historia que planeo convertir en un libro en un futuro. Recuerden que esto es solo un fragmento así que no pasará del Capítulo I. Te recomiendo leer este tema si tienes dudas al respecto de esto.
Es posible que incluso mientras este creando, corrigiendo y revisando la historia decida realizar cambios. Así que lo que vaya a hacer puede terminar en algo totalmente distinto. No puedo decir que pasará ni que no pasará, solo dejaré que la inspiración me deje llevar. Así que se puede decir que esto es solo un borrador.


Espero que lo disfruten, realmente me gusta que lean lo que escribo. 
Se agradecen las criticas constructivas. Ya que me ayudan a mejorar cada día y a perfeccionar la manera en que escribo.

•  •  •

La puerta de la casa se abrió lentamente emitiendo un pequeño chirrido. La habitación era cálida, iluminada y espaciosa. En ella, había una grande, larga y sofisticada mesa cubierta por un fino y blanco mantel rodeada de sillas barnizadas de color café. Detrás de estás, había muebles y estanterías con vasos, platos, adornos y fotos ordenados de una manera casi perfecta. Más a la izquierda de la mesa, un poco más lejos, había un largo sofá y en frente de este una tele muy grande. Entre medio de la tele y el sofá había una sencilla mesa ratona con un adorno floral en el centro. Pero lo que más resaltaba de ese lugar, era el largo ventanal detrás del sofá, que mostraba claramente la oscura calle siendo iluminada por los débiles focos de luz en las veredas.
La habitación parecía dividida en dos, como si fuera un comedor y un living al mismo tiempo. Incluso había una puerta que parecía dividir ambos espacios.

Este era el lugar favorito de ella, siempre lo fue. El lugar en dónde come con su familia y a su vez donde comparte con ellos una película, o un programa, o simplemente una larga y feliz charla de familia. Aun así, hoy ella no estaba feliz. Hoy, esta habitación no le producía el placer habitual.
Se fijó en el reloj, eran las siete de la noche, hoy había sido un día agotador en el liceo. Habitualmente lo es, ya que estos días ella siempre vuelve a esta hora, pero hoy… Hoy su ánimo no era el de siempre. Pero era porque hoy, era un día algo “especial”.

La chica dejó su mochila sobre el sofá, levantó su amplia falda de tela blanca nieve y se sentó. Cerró los ojos, juntó sus manos y las apoyó en su pecho, el cual estaba cubierto por un corsé negro anudado por un fino cordón blanco. Por encima de este, lucía su corto vestido blanco de mangas largas.
Inmediatamente, sin que se lo esperara, su madre cruzó la puerta que daba al interior de la sala y vino a recibirla.

- ¿Cómo estas hija? ¿Cómo te ha ido en la escuela hoy? Has vuelto tarde. Siempre vuelves tarde estos días. Quizá deba ir a hablar al instituto para que cambien tu horario.

- No, madre no te preocupes – respondió ella – El horario está bien así, ya me he acostumbrado.

- Está bien. Pero ten cuidado, nunca sabes que puede pasar.

Hubo una pausa repentina. Por un momento ninguna de las dos dijo nada, quizá, la madre de la niña estaba esperando que ella le dijera algo más. Fue entonces cuando la madre se dio cuenta de que algo no andaba bien, así que decidió preguntarle.

- ¿Te pasa algo hija?

Con una mirada algo triste y perdida, ella contestó.

- Mamá, hoy es 10 de septiembre.

Por unos segundos su madre no entendió a lo que su hija se refería, pero poco después se dio cuenta y su expresión cambió completamente. Como si hubiera recordado algo que hasta el momento había ignorado. Su rostro se transformó en una mezcla de preocupación y lástima, pero no tardó en disfrazar estas emociones con una apariencia comprensiva.

- Hija…

- Tengo que ir mamá – dijo ella rápidamente – No importa si es tarde, debo ir. Hoy… hoy es ya un…

- Entiendo, no te preocupes, puedes ir.

Su madre tuvo que interrumpirla porque sabía que si su hija seguía hablando era muy posible que comenzara a llorar.
En eso, el padre de la chica entra a la habitación. Sorprendido por la tensa situación, no comprende lo que ocurre, pero rápidamente y sin que su hija se de cuenta la madre le explica lo que pasa susurrandole unas palabras al oído.

La niña miró a sus dos padres.

- Papá… Mamá…

Ella se paró y ambos supieron que hacer. Abrazaron a su hija con todo el amor y comprensión que podían darle. Intentaron todo lo que estuviera a su alcance por hacerla sentir mejor.
Los ojos de la chica se humedecieron y una lágrima recorrió su mejilla. Segundos después se soltaron y su padre se le acercó y le preguntó lo siguiente.

- ¿Quieres que vayamos contigo?

- No – respondió ella – Lo siento, prefiero ir sola.

- Entiendo.

- ¡Pero espera! – intervino su madre – Es peligroso afuera a estas horas, no puedes ir sola. Por favor, deja al menos que tu hermano te acompañe.

La chica dudó un poco. Pero finalmente aceptó cumplir la petición de su madre.

- Está bien. Díganle a Mark que se prepare. Planeo irme ahora.

En eso, casi instantáneamente, la puerta se abre por tercera vez. Y un chico cruza el umbral. Era alto y vestía una camisa y pantalones oscuros los cuales combinaban con su negro cabello idéntico al de la chica, su hermana.

- Vayamos, hermana – dijo él extendiéndole su mano.

- ¡Mark! – exclamó ella.

La chica se sorprendió por la aparición repentina de su hermano. Al parecer él ya sabía lo que ocurría y estaba dispuesto a ayudarla. Ella agarró su mano, se levantó del sofá y lo abrazó.

- Cuídense. Y por favor, no tarden – dijo su madre preocupada.

- Descuida, volveremos pronto – respondió Mark.

Una pequeña sonrisa se había asomado en el rostro de la niña. Ella soltó a su hermano y aun agarrándolo de la mano se dirigió hacia la puerta de salida.

- Muchas gracias. Gracias a los tres. Gracias por siempre estar para mí – dijo ella un tanto emocionada, pareciese como si fuera a derramar una lágrima de nuevo.

- No tienes por qué agradecer, hija – dijo su padre con una cálida sonrisa – Siempre estaremos para ti, apoyándote en todo.

- Te amamos – agregó su madre, aun preocupada, pero feliz.

- No hay de que. Sabes que puedes contar conmigo hermana – le dijo su hermano cálidamente.

- Los quiero mucho a todos. Muchas gracias por existir – dijo ella finalmente derramando otra lágrima.

Dichas estas palabras, su hermano le abrió la puerta de salida y ella salió hacia afuera. Ambos comenzaron a caminar por las oscuras calles de aquel prestigiado vecindario y poco tiempo después las figuras de la doncella blanca y negra y su escolta se perdieron en la oscuridad de la noche.

Gracias a Roxan-ax y a Allyenah por editar la imágen

F. Velvet

5 Mentiras:

Anónimo dijo...

DDDDDDDDDDDDDDDDDDDD: encaró
van a un sementerio o algo asi xD?
amé lo del final ->Ambos comenzaron a caminar por las oscuras calles de aquel prestigiado vecindario y poco tiempo después las figuras de la doncella blanca y negra y su escolta se perdieron en la oscuridad de la noche.

estás<- al principio elt ilde ese esta mal D:

soy kae :3

Rose S dijo...

bueno como nunca comente y soy buena persona am2 lo hago ahora :ÑÑÑ lo relei devuelta y sigo pensando qe esta re bien redactado y qe usas muchos recursos al escribir, en particular el léxico qe usas es re amplio, me gusta.

NaNa-Chan dijo...

me ha gustado mucho ^w^ sigue asi =^=,,,
la chica de la foto se parece a María de Umineko xDD solo k con el pelo mas largo =3 incluso el vestido se parece xDD supengo k por eso se etiketa con maria

F. Velvet dijo...

¿Realmente la ves parecida? O sea, el vestido si es parecido. Pero el pelo y el rostro no o.o María tiene cara de niña y la María de este cuento es más grande. No sé, yo no le noto el parecido.

De todos modos, gracias por leer :3

Anónimo dijo...

oh.... eres un gran escritor....
me parece que escribis muy bien; ademas me gusta el modo en que resalta la imagen sensorial, con la cual alguien con imaginacion abierta puede llegar a ver todo esto con una imagenes perfectas....
es algo genial....
te doy un apreciado respeto....
pues hstorias que solo con una mirada llegan a ser viciosas casi nunca ase ven.... ¡y solo es un prologo!....es algoo impresionante para solo ser eso... es genial.....=3