El día era gris, el cielo estaba totalmente cubierto por nubes, al parecer iba a llover pronto. Pero este día era raro, el ambiente era raro. Como dije, el dia era gris pero al mismo tiempo se mezclaba con el aire, el cual tenía un toque azulado. Todo conservaba su color, pero a su vez, un extraño azul leve casi celeste teñía el ambiente, era vago, pero uno podía notar el tinte azulado que tenían todas las cosas. Incluso el aire, casi que podía verlo... ¿O era una niebla? Parecía estar en una fantasía de color celeste que cada vez se hacía mas densa.
A lo lejos, mientras me aproximaba caminando, no entendía porque mi madre estaba parada en la reja de afuera mirándola sin mover un músculo. Mientras mas me acercaba, pude ver que ella dirigía su mirada a un punto fijo, no miraba toda la reja en si, ¿habrá pasado algo?
El aire celeste se hizo más denso. Como si poco a poco los colores de todas las cosas estuvieran cediendo y mezclándose con el nuevo color invasor.
Comencé a caminar más rápido, y entonces, llegué al portón de madera afuera de mi casa. Mi madre me miró por unos segundos.
- Lo rompieron.
Su voz no era la de siempre, era baja, cansada, gastada. Inclusive su mirada, vacía, como si mirara a través de mi.
- ¿Eh? ¿Qué cosa?
No lograba entender a que se refería. La miré por unos instantes, pero no contestó. Parecía perdida en un mundo ajeno, como si en un trance. Pero aun así, seguía mirando a un punto fijo en la reja.
Entonces, miré hacia donde ella miraba… ¡¿El candado?! ¡¿Roto?!
Apenas dirigí mi mirada lo entendí enseguida, pero a su vez era extraño. Me explico: la reja de madera estaba compuesta por dos puertas, las cuales en el extremo de cada una (el cual vendría a ser el medio de la reja en su totalidad), tenían como unos “ganchos cerrados” ya que estos no llegaban a formar un circulo, pero el espacio que quedaba sin cerrarse era diminuto. En estos dos “ganchos cerrados” sería el lugar en el que siempre esta el candado, trancando la reja, pero, aquí es donde viene lo raro… El candado estaba ahí, y los ganchos también, pero, lo que llamaba la atención era como estaba dispuesto el candado y la manera en la que fue “roto” si así podría llamarlo, porque mas bien parecía haber sido cortado o rebanado. De la curva que se hacía en el candado, (la cual lograba el bloqueo de las puertas si esta estaba cerrada), solo quedaba el principio de cada lado, o sea, de ese metal con forma de curva que tienen todos los candados, en cada “principio de la curva” solo quedaba un poco de metal, el cual estaba perfectamente sin ser tocado, pero en un punto parecía como si le hubieran pasado una navaja y le hubieran hecho una cortada perfecta y sin errores que separó el metal. ¿Con qué clase de arma o herramienta una persona podría hacer algo como esto? El candado estaba trancado, si ahora mismo le pusiera su respectiva llave y la torciera, el pedazo de metal encastrado en un hoyo se caería o saldría volando. O sea que puedo deducir que con “algo” la curva fue cortada, ¿pero qué pudo haber sido usado? Otra cosa que me impactó fue que el candado estaba sostenido entre los dos ganchos. ¡Pero esto es imposible! ¡El candado no podría estar siendo agarrado por los ganchos! ¡El metal no es lo suficientemente largo en ambos lados como para sostenerse de estos! Inclusive el candado no estaba inclinado hacía ningún costado, estaba recto en posición vertical, y si alguien lo viera de frente, realmente daba la idea de que este estaba levitando. El candado iba a caerse en cualquier momento, si algo apenas lo tocaba, el equilibrio perfecto que allí estaba formado se rompería. ¡Inclusive con el más suave de los vientos!
El aire azulado que nos rodeaba, encajaba perfectamente con el increíble equilibrio del candado. Cada vez más, el color del aire se hacía más denso, y junto a este hecho, pareciese como si juntos intentasen convencerme de que esto era una fantasía.
Entonces pensé en aquello que no quería pensar, una sensación de inquietud e inseguridad recorrió mi cuerpo.
¡La casa!
Sin pensarlo, tiré de una de las puertas de la reja, abriéndola y rompiendo el equilibrio del candado. El cual cayó al piso. Corrí hacía la puerta de entrada y la abrí.
Suponiendo el hecho de que mi madre hubiera venido desde fuera de la casa, el hecho de que la puerta estuviese abierta me puso más nervioso. Ya que esta, siempre que no había nadie en la casa, estaba trancada con llave. Pero, por fuera no tenía ningún daño visible para hacerla desistir, era la misma puerta de siempre. ¡¿Le habrán metido algo en la cerradura, y por ende, destrabándola?! Eso era muy difícil, pero aun así, posible. Pensar que ladrones habían entrado a la casa me tenía excesivamente nervioso, debía de comprobar si todo estaba en su lugar.
Entré a la casa, las ventanas estaban cerradas y trancadas, la casa estaba a oscuras. Y el aire estaba algo viciado. La luz del día nublado de afuera iluminó un poco el lugar, pero a su vez la oscuridad estaba siendo invadida por ese “azul”, haciendo un poco más clara la visibilidad.
En la primer habitación, o sea, a la que directamente uno accedía por la puerta de afuera, todo estaba en su lugar. O al menos eso parecía, me encontraba en el living-comedor, y no me detuve a mirar si nada estaba fuera de su lugar o si faltaba algo en detalle. Por el hecho de que, en ese momento, el lugar el cual más me importaba chequear era mi habitación. La casa es chica así que llegué en un segundo. Casi que empujé la puerta de los nervios. Esta se abrió chocando fuertemente contra la pared. En un vistazo, al igual que la habitación anterior, todo parecía estar en su lugar. En mi cuarto todo estaba más oscuro, porque la luz de la puerta de entrada no llegaba a él. Pero el aire azul hacía ceder a la oscuridad, logrando una mezcla de un azul oscuro que dejaba ver algunas cosas con una claridad parcial.
Me quedé un rato observando y aun así nada faltaba. La computadora estaba en su lugar, la cama y todo lo que había dejado encima de ella por última vez, también. Me sentí aliviado ya que ninguna de mis cosas parecía estar faltando, pero aun, necesitaba chequear las otras partes de la casa.
Me di la vuelta para reanudar el chequeo, pero me detuve al notar algo raro. El living-comedor estaba mucho menos iluminado que antes. Entonces miré en dirección a la puerta, la cual aun, permanecía abierta.
La luz del día se hizo débil de repente. Todo estaba un poco más oscuro y el azul se había hecho más denso.
¡¿Qué esta pasando afuera?!
Crucé la habitación corriendo nuevamente. Y al salir, me detuve y miré el cielo, las nubes se habían ennegrecido. A donde fuera que mirara, el cielo parecía una cortina de humo negro.
La luz del día estaba siendo consumida por las nubes negras y el aire azul en conjunto. Los colores de todas las cosas a mi alrededor habían cambiado. Ahora todo era de colores derivados del azul. Desde el más claro hasta el más oscuro.
La fantasía poco a poco cubre al mundo real y ya nada es lo que parecía ser...

F. Velvet