Singingbox: -45 - Patchwork Chimera
Pero no contaron con la presencia de alguien...
Interrumpiendo el espectáculo, sin prestar atención alguna a la presencia de la tormenta, con su paraguas en mano, ella extendió sus brazos; la lluvia, quejandose, alcanzó a humedecer un poco su ropa, pero esto no le importó en lo más mínimo.
Una sonrisa se dibujó en su rostro y como si fuera el único ser humano en el mundo con vida hizo una exclamación mirando hacia los cielos.
- El humano es débil y dependiente. Son estas características lo que lo hacen un ser patético. ¿Por qué depender de los demás? ¿Por qué temerle tanto a la soledad? Es en ella donde reside el verdadero poder, la verdadera supremacía. La auto-suficiencia es el verdadero camino al triunfo, el esfuerzo de uno, no el esfuerzo del grupo. Yo... siendo la única persona con una mente lo suficientemente capacitada como para poder razonar esto y aplicarlo a mi vida, ¿por qué he de vivir mi vida junto a tanta inferioridad? Yo soy la excepción entre la porquería; soy el oro entre el bronce; yo soy superior a cada ser humano en esta tierra.Yo debería ser un Dios, no debería estar aquí. He comprendido lo que nadie ha comprendido y he vivido sola y triunfado sola. Mi suerte es mejor que la de cualquiera porque he encontrado la fortaleza en la soledad. ¿Cuanto más tendré que caminar entre tanta basura? Oh, ¿por qué no soy llevada a donde pertenezco?
- El humano es débil y dependiente. Son estas características lo que lo hacen un ser patético. ¿Por qué depender de los demás? ¿Por qué temerle tanto a la soledad? Es en ella donde reside el verdadero poder, la verdadera supremacía. La auto-suficiencia es el verdadero camino al triunfo, el esfuerzo de uno, no el esfuerzo del grupo. Yo... siendo la única persona con una mente lo suficientemente capacitada como para poder razonar esto y aplicarlo a mi vida, ¿por qué he de vivir mi vida junto a tanta inferioridad? Yo soy la excepción entre la porquería; soy el oro entre el bronce; yo soy superior a cada ser humano en esta tierra.Yo debería ser un Dios, no debería estar aquí. He comprendido lo que nadie ha comprendido y he vivido sola y triunfado sola. Mi suerte es mejor que la de cualquiera porque he encontrado la fortaleza en la soledad. ¿Cuanto más tendré que caminar entre tanta basura? Oh, ¿por qué no soy llevada a donde pertenezco? La lluvia y el viento se detuvieron por completo, abruptamente, como si la voz de aquella persona los hubiera desterrado de ese lugar.
Ya en una sonrisa un tanto emocionada, ella lanzó lo que quiza fue un suspiro de felicidad; quizá había sido escuchada por los entes del cielo, al menos eso es lo que creía.
Expectante, como un niño esperando un caramelo, se encontraba ella. Esta respuesta inmediata que había obtenido merecía su fascinación.
- Oh, grandes poderes del cielo. ¿Finalmente seré recompensada? ¿Después de todo este tiempo mis esfuerzos serán valorados? ¿He sido reconocida entre el mar de alimañas que me rodea? El mundo humano no es lugar para mí, llevenme, por favor, al lugar al que pertenezco. A un lugar digno de mi presencia.
En el cielo, hubo un movimiento extraño, algo indescriptible. Fue algo así como una mueca, pero fue instantaneo, como un parpadeo. Pero es seguro que algo pasó.
Ella no se movió, siguió esperando una respuesta, otra señal.
Y la obtuvo...
Casi como desafiandola a un duelo, una ráfaga de viento la embistió, y si no fuera porque estaba agarrando su paraguas con firmeza, este hubiera salido volando enseguida. Tuvo que cerrar los ojos debido a la gran masa de viento que empezó a soplar. La lluvia comenzó a caer nuevamente, pero esta vez se hizo más intensa, las gotas se engrosaron, cayeron con mayor velocidad y en mayor número.
Sintió que una fuerza intentaba arrebatarle el paraguas, una fuerza que tiraba salvajemente. En ese momento, ella abrió los ojos y se dio cuenta de lo que estaba pasando: se encontraba en el medio de un temporal, en lo que podía ser el inicio de una tormenta, un tornado o ambos.
- Po... Poderes del cielo. ¿Que quieren de mí? - preguntó ella aun luchando por mantener el equilibrio con su paraguas en mano.
Poco a poco, el paraguas empezó a destrozarse, los alambres empezaron a partirse y a doblarse, su forma curva se desfiguró completamente. La lluvia se hizo demasiado fuerte y junto al viento terminó de quebrar los alambres y desgarrar la tela.
Ella se dio cuenta de que su paraguas había sido completamente destrozado y viendo su esfuerzo como algo inútil, lo soltó y se lo entregó al viento.
Aquel vendaval se hizo aun más fuerte, y con una ráfaga hizo caer a "ella" al suelo. En su cara podía verse el dolor que la caída le había provocado. El viento le imposibilitaba realizar sus movimientos fluidamente, tuvo que cubrirse el rostro con sus dos brazos para evitar que las agujas gélidas que caían del cielo pincharan su rostro.
Aquel vendaval se hizo aun más fuerte, y con una ráfaga hizo caer a "ella" al suelo. En su cara podía verse el dolor que la caída le había provocado. El viento le imposibilitaba realizar sus movimientos fluidamente, tuvo que cubrirse el rostro con sus dos brazos para evitar que las agujas gélidas que caían del cielo pincharan su rostro.
Permaneció acurrucada por unos segundos protegiéndose como podía de la lluvia y el viento, manchando su ropa con la suciedad del piso, dando la imagen más patética en su vida: la lluvia y el viento eran testigos de este acto y eso era suficiente para que ella se sintiera humillada.
-¡¿Qué buscan con esto?! ¡¿Humillarme?! ¡¿Degradarme?! ¡¿Creen que pueden hacerlo?! ¡Yo soy mucho más que cualquiera de ustedes! ¡Yo soy-
-¡¿Qué buscan con esto?! ¡¿Humillarme?! ¡¿Degradarme?! ¡¿Creen que pueden hacerlo?! ¡Yo soy mucho más que cualquiera de ustedes! ¡Yo soy-
El viento sopló aun más fuerte, tanto que ella no pudo terminar de hablar. Solo podía sentir la lluvia y las ráfagas. Ya no podía ver, estaba sumida en la oscuridad, limitada a sentir, oler, escuchar y saborear su propia humillación.
De pronto, comenzó a levitar suavemente en medio de la tormenta. Ya no sentía la presión del viento, pero cuando quiso intentarlo se dio cuenta de que no podía moverse. Fue entonces cuando decidió abrir los ojos. Se encontraba suspendida en el aire, como si alguien la sostuviese con un hilo desde el cielo, a lo que fácilmente serían cinco metros del suelo. No podía mover ninguna parte de su cuerpo y sentía que su pierna izquierda estaba siendo sujetada por algo, como si una gran mano la sostuviese y con una fuerza desconocida equilibrara su cuerpo en el aire.
- Lo... Lograré... superar... esto... - con la voz cortada, ella aun seguía esforzandose por mantener la fortaleza de su postura. Aunque dentro de ella, el miedo había comenzado a aflorar... Avergonzada por sentir esto, trató de camuflarlo lo mayor posible para que el viento y la lluvia no lo notaran.
De repente, una voz comenzó a susurrarle al oído...
- Lo... Lograré... superar... esto... - con la voz cortada, ella aun seguía esforzandose por mantener la fortaleza de su postura. Aunque dentro de ella, el miedo había comenzado a aflorar... Avergonzada por sentir esto, trató de camuflarlo lo mayor posible para que el viento y la lluvia no lo notaran.
De repente, una voz comenzó a susurrarle al oído...
“La lluvia y el viento serán testigos de tu desempeño y serán quienes prueben tu superioridad o inferioridad ante todos. Eso depende de si tu soberbia es lo suficientemente poderosa como para superar este reto. Si no puedes hacerlo, no eres distinta a uno de aquellos a los que has llamado incompetentes. Para ser digna de la soberbia debes probar que eres superior, ya que ese no es un derecho que se le otorga a cualquiera”
- Y… Yo-
Poco a poco, el paraguas empezó a destrozarse, los alambres empezaron a partirse y a doblarse y su forma se desfiguró completamente.
La lluvia se hizo demasiado fuerte y junto al viento terminó de quebrar los alambres y desgarrar la tela.
El paraguas había sido completamente destrozado
Y al ver un orgullo tan insignificante...


